Medios propiosEl 15 de noviembre de 2025, nuestro vecino Enrique Morán, nos ilustró con una magnífica e instructiva conferencia sobre las vicisitudes de la creación del Cristo del Amor y el Perdón, y sus inquietudes al realizar la obra. Esto fue lo que dijo:

Buenas noches a todos los vecinos y amigos.

La junta que organiza los actos del 50 aniversario del templo, me pidieron que contara mis vivencias y sensaciones durante estos años, sobre todo lo relacionado con la parroquia y El Cristo.

Llevo en Astorga desde 1978 cuando me casé y me vine a vivir al barrio.

Empecé a colaborar con la Cofradía ese mismo año, mi suegro Lucas Seijas era amigo de Antonio Prieto Colino, este era junto a Nicolás Callejo, Antonio Zumeta, Antonio Fernández, Emilio Mures y Guillermo Gayoso, los que organizaban la procesión del Domingo de Ramos. Entonces la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, casi se resumía a estas personas.

"Colino" que era como le conocía todo el mundo, cuando mí suegro le comentó que yo era ebanista, le dijo que necesitaban la ayuda de un carpintero para hacer arreglos en la carroza, con la que sacaban a ruedas el paso de la "Borriquilla". Ahí empezó mí relación con la Cofradía y el barrio. Yo nunca había visto la procesión, ni tampoco había tenido relación con la Semana Santa en ningún lugar.

Aparte de colaborar con la Cofradía, también empecé a hacerlo en la parroquia. D. Patricio al verme por los bajos con los miembros de la Cofradía, lógicamente se enteró enseguida de mí profesión y también me pidió colaboración para algunas cosas. Sobre todo cuando se empezó con el campamento de Boisán, fueron muchos fines de semana y festivos los que nos marchábamos para el campamento unos cuantos. Yo iba con mi coche y llevaba a tres o cuatro, D. Patricio llevaba otros tantos, aparte de nosotros, había otros vecinos, e incluso fuera del barrio, que también se acercaban a hacer lo que buenamente pudiéramos cada uno.

El señor Felipe y el señor Santiago, eran digamos los albañiles oficiales, los demás ayudábamos en lo que nos decían, yo concretamente cuando llegó el momento, puse la tabla del techo, las puertas, armarios, hice las mesas y bancos con madera que nos regalaron, y como los demás, ayudaba en lo que se necesitaba. Cuando a D. Patricio se le metió en la cabeza, lo del anfiteatro, hasta que no le dibuje el frontal de estilo Dórico, como si estuviéramos en Grecia, que es lo que él quería, no paraba, me preguntaba todos los días, y el día que le dije que ya lo tenía, se presentó en casa a buscarlo, después de cenar. Se empeñó en hacer todo un poco a la carrera, lo quería tener rápidamente, gracias a que esta obra la vigiló Antonio Zumeta las cosas fueron bien, lo comenté con Zumeta que la viga que iba a ser el arquitrabe, nos la tenía que calcular un arquitecto, la viga tiene cerca de 11 metros, nosotros teníamos voluntad pero no conocimientos, entre los dos convencimos a D. Patricio que no podíamos correr riesgos y hablamos con Javier Pérez el arquitecto, él nos la calculó, esta viga o arquitrabe; debe soportar el peso de todo lo que va encima, el friso, la cornisa, el frontón, y no queríamos que se nos viniera abajo todo el tinglado. Preparé los moldes y los llevaba cuando acababa mi jornada laboral en el taller a Boisán. El último día se nos hizo casi de noche hasta que acabamos de montar todo, porque al día siguiente llevaban el hormigón.

D. Patricio era muy persuasivo, cuando empezó con la idea de las Teselas, era un no parar, al principio comenzó con las Teselas en las mesas de Boisán, aquello a muchos nos parecía un despropósito, entre otras cosas porque las mesas estaban en el descampado, esto implicaba que cualquier desaprensivo que fuera por allí las podía destrozar. Como se lo dijeron varios, al final se dio cuenta de esto. Entonces se empezaron a hacer las Teselas para la Iglesia. Esto ya tenía más sentido, creo que las primeras fueron las de las escaleras de bajada a los bajos. Desconozco el momento y el porqué, el sacerdote Juan Antonio Noriego, empezó a hacer los dibujos del frente de la Iglesia, pero las cosas cambiaron para bien, todo lo que continuó tenía sentido, tanto la fachada de la Iglesia, como la vía sacra, para la gran mayoría, son una maravilla.

Cuando empecé con la Imagen del Cristo, ya solo iba en momentos muy concretos por Boisán.

Ahora hablaré de ello.

El hacer la Imagen del Cristo del Amor y el Perdón, fue a consecuencia de la invitación de Profomento.

Debíamos como el resto de cofradías, participar en la procesión del Vía Crucis del Martes Santo.

Desde el año 1992 cuando sacamos a hombros por primera vez el paso titular "De la Entrada de Jesús en Jerusalén", digamos que nos vimos obligados a participar también en la procesión del Martes Santo con una Imagen.

Como no teníamos una Imagen concreta para sacar, recurrimos a pedirla prestada. Ese año de 1992 nos dejaron el "Hecce Homo" de San Bartolomé, el año 1993 nos dejó la Cofradía de la "Vera Cruz" su crucificado, y el año 1994 nos dejaron un Cristo de Santiago Millas, con la condición de que le hiciera la Cruz nueva, porque la que tenía estaba muy mal. En el año 1995 salimos por primera vez por fin, con nuestro Cristo.

De esto hablaré ahora, del cómo y el porqué hice el Cristo. Más adelante explicaré porqué escribí el libro1.

La idea surgió en las reuniones que teníamos en la Cofradía. El no tener una Imagen propia para sacar el Martes Santo, nos hizo reflexionar acerca de ello. Entonces yo les propuse el proyecto para la Iglesia. Esta idea hacía años que la venía desarrollando, concretamente el primer boceto que hice, surgió en la misa de 12,30 de un domingo. En aquella época solía llevar conmigo una agenda donde anotaba las ideas y otras cosas que debes recordar más tarde. Ahora lo anoto en el móvil, pero entonces yo es lo que utilizaba, bueno para los dibujos sigo utilizando papel y lápiz. El caso es que hice un primer boceto en la agenda, y coincidió ser el 9 de diciembre, realmente no puedo asegurar que fuera ese día, o que cogiera un día al azar y coincidiera en la fecha, lo que si es cierto es que era invierno, y ese día 9 de diciembre y domingo resultó ser el año 1990, esto lo averigüé cuando empecé a recopilar datos para el libro2. Pero lo más curioso es que precisamente ese día es mí cumpleaños.

La idea me vino cuando D. Patricio alzó el cáliz en la consagración, en ese instante vi las manos de Dios ofreciéndonos a su Hijo, saqué la agenda y dibujé un primer boceto, después en casa y durante un tiempo fui madurando la idea.

En 1993 en esas reuniones que teníamos, es cuando presenté el proyecto a la Cofradía y a D. Patricio. Para que entendieran mejor la idea hice la maqueta del presbiterio, esta maqueta la presentamos para las fiestas del barrio de ese año. La idea cuajó bien, y seguidamente empecé a preparar todo lo necesario. Necesitaba fotografías de modelos que se prestaran a ello. Ya tenía en mí cabeza lo que quería, otra cosa es que lo consiguiera hacer. Lo de los modelos, lo comenté en el taller con los compañeros que allí trabajaban, en seguida se ofreció Ricardo, un chico joven que llevaba poco tiempo en la empresa. Fuimos al estudio de IMAGEN MAS un sábado, lo pusimos en la Cruz que hice para la ocasión. Estuvo atado a la Cruz, cerca de media hora, él no se podía soltar, cuando lo soltamos dijo: "Uff” que mal, si encima estás grapado. Esta frase se me quedó grabada en la mente. Este chico tenía mucha voluntad, pero había un problema, es que tenía un cuerpo de niño grande, apenas se marcaba la musculatura. Entonces recurrí a otros modelos, uno fue Gabriel Silva, "Gabi" para los amigos, y también José Alonso, este iba al gimnasio y practicaba culturismo. Con las fotografías de los tres modelos en mí poder, ya podía pasar al siguiente paso. A continuación tenía que preparar unas diapositivas, para con ayuda de un proyector dibujar a la medida que yo quisiera la Imagen, tanto de perfil como de frente, para hacer unas plantillas. Lo siguiente era buscar una madera noble, y que fuera lo más clara posible, el nogal por ejemplo no me servía al ser oscura, mi intención era no darle policromía, quería que se notaran las vetas de la madera y las marcas de las gubias. Normalmente en mis tallas, me gusta que se vean las marcas de las gubias.

Pensando en la madera que iba a utilizar, lo tuve claro enseguida. Hacía unos diez u once años había cortado unos cerezos que me ofreció mí vecino Rogelio Beneítez Lera, eran de unos primos suyos de Piedras Albas su pueblo, estos vivían en Madrid y al parecer tenían unos cerezos que lindaban con otra huerta, y como les caían las hojas en la citada huerta y nadie las limpiaba o algo así, parece ser que no había buen ambiente. Yo me comprometí a talarlos, pero le dije que lo haría en el menguante de enero, que según el refrán, es cuando hay que cortar el madero. Casi con toda seguridad fue el menguante de enero de 1983. Pensé en esta madera porque es muy importante cuando se haya cortado, esto es algo que antiguamente se tenía muy en cuenta, en los tiempos de las catedrales, por ejemplo. Hoy que todo se hace deprisa, y hay mucha demanda, en raras ocasiones se tiene en cuenta. Como estos cerezos los había cortado y secado yo, sabía lo que tenía, para mí esta madera era una joya en bruto. En su momento, cuando los talé, mi intención era haber hecho un dormitorio para casa, cuando dije en casa que iba a utilizar la madera de cerezo, para hacer el Cristo, me dijeron se fastidió el dormitorio.

El siguiente paso sería encolar los tablones, guiándome por las plantillas que tenía preparadas. Había algo que tenía en mente. En la mayoría de crucificados, tallan los brazos aparte, y después los unen con un espigo al cuerpo, de esta forma con el tiempo se producen en la mayoría de los casos unas rajas en esta unión, para evitar esto, lo que hice fue meter los tablones que iban a ser los brazos, hasta la mitad del cuerpo, y al encolar con los tablones del pecho y la espalda quedarían sujetos, de esta manera no es fácil que haya problemas de ese tipo.

Empecé a preparar todo, nada más pasar las fiestas del barrio. Fotos, dibujos, diapositivas, plantillas, trípode para sujetar la Imagen en cualquier posición, elegir la madera, después preparar y encolar todas las piezas. Todo esto lo iba haciendo en el taller donde estaba de encargado. Empecé a desbastar lo mayor, y estuve allí hasta las navidades. Pero me surgió un problema, el jefe se acostumbró a que yo siempre estaba en el taller, sábados, algunos festivos, días de vacaciones, y les decía a otros encargados y clientes que yo estaba allí, que fueran, que los podía atender. Como suele ocurrir cuando más centrado estaba, siempre llegaba alguien a interrumpir. Lo comenté con D. Patricio y decidimos continuar en la parroquia, preparamos una sala de los bajos y trasladé todo para el cuarto. Ahí estuve hasta el verano. Pero empezaron las visitas diarias de todo tipo, cosa lógica, porque el cura, catequistas y demás querían ver la evolución de lo que estaba haciendo, y me volvió a ocurrir lo mismo, cuando más concentrado estaba, siempre aparecía alguien y me interrumpía, además apareció un vecino del barrio un día por casualidad, me hizo un comentario que en aquel momento me sentó fatal, tanto es así que lo deje por unos días. Después de reflexionar durante un tiempo, decidí llevarme todo para mí casa. Prepare una habitación, que comunicaba con la galería que tenía en la terraza, y este fue el último taller.

Esta habitación era la de los juguetes, así es como la llamábamos en casa, pues allí es donde jugaban mis hijos. En las paredes de esta habitación, mí mujer había ido pintando escenas de cuentos de Walt Disney, Blancanieves, los tres cerditos, el pato Donald y otros.

Como es de esperar las cosas cambiaron mucho, el estar en casa de continuo, yo con lo mío, y mis hijos correteando y jugando por allí, esto me dio un mayor poder de concentración, creo que puedo decir que han sido los mejores momentos de mi vida. Estaba deseando volver a casa para ponerme a tallar, aprovechaba cada instante, se convirtió en una sana obsesión, casi tengo que agradecer al vecino, el que provoco que me cambiara a casa, porque gracias a ese cambio, las cosas mejoraron radicalmente. Poco a poco se iba notando el avance en la Imagen, en la tranquilidad del hogar es donde empecé a darle vida a la talla, cuando la llevé, ya la tenía prácticamente desbastada, ahora tocaba resaltar los músculos y huesos, el pelo, la barba, afinar y dar expresión a la cara y el cuerpo, perder las horas mirando, cuando parece que ya está bien, sigues retocando aquí y allá, en esas horas perdidas es donde se disfruta más, porque sigues retocando aquello que quizás el día antes lo diste por válido, hasta que llega un momento que dices, se acabó, no lo toco más.

Cuando llevamos la Imagen de los bajos para casa la subimos por la escalera, no importaba que se rozara un poco por las paredes, pero al sacarla tuvimos que hacerlo por el balcón del salón, al estar ya terminada, no nos podíamos permitir que sufriera roces, sobre todo en las manos que es lo más delicado, menos mal que vivo en un primero y las puertas correderas son amplias y se quitan fácilmente.

Tengo que hablar de la estructura que sujeta al Cristo, y el sistema que idee, para poderlo subir y bajar con seguridad y con cierta facilidad, esto antes de llevarlo a cabo lo contrasté con el arquitecto Javier Pérez López, que murió hace algún tiempo, y con el que tenía muy buena relación y amistad desde hacía años. Fue de los primeros clientes que tuve cuando puse mi primer taller, en la calle Río Esla en 1980. Le había hecho la carpintería de su casa y el estudio. Como tenía confianza con él le pedí que viniera conmigo para hablar con D. Patricio y darle detalles de lo que quería hacer, lógicamente no era lo mismo que se lo dijera yo, a que lo hiciera un arquitecto reconocido. Cuando vino Javier Pérez a la Iglesia, nos aconsejó que pusiéramos una especie de persiana o celosía en la vidriera triangular, que queda detrás del Cristo, con el fin de que pasara la luz, pero que evitara que los rayos solares incidieran en los cristales, de esta forma no entraría tanto calor, se compró el material, pero al final no se hizo el trabajo, y ahí sigue la vidriera tan fea que tenemos.

La estructura metálica la preparamos en el taller donde trabajaba. Al principio cuando le dije al jefe, que quería hacerlo en el taller de la empresa, puso el grito en el cielo, y me dijo que no, que nuestro trabajo era otro, y que no podíamos pararnos a hacer eso. Tuve que insistir y forzarlo un poco, y confesarle mis problemas. Uno de ellos es que yo era responsable de lo que se hiciera, eso implicaba vigilar el trabajo, y tendría que ir a menudo al lugar donde lo prepararan. Por otra parte, y esto es lo que más influyó, es que no había dinero para pagarlo inmediatamente, tendría que esperar un tiempo para cobrar el que lo hiciera. Al darle estas razones, estuvo de acuerdo en hacerlo en el taller de la empresa, y nunca me mencionó nada respecto al cobro. Tardamos un año aproximadamente en liquidar la cuenta. Algo que le agradecí.

Cuando empecé con los preparativos para hacer el Cristo, el primer día que me puse a dibujar, ayudado con el proyector, para hacer las plantillas, llegó Anselmo Ramos, un chofer de la empresa, aficionado al video y la fotografía, este guardaba el camión en la nave de al lado. Al enterarse de lo que pretendía hacer, me pidió permiso para ir grabando en video de vez en cuando, yo accedí con la condición de que no me interrumpiera si me veía centrado. Él respetó siempre la palabra, hablábamos solo, cuando yo me tomaba un respiro.

Gracias a estas grabaciones, a la hora de recopilar datos para el libro3, me sirvió de gran ayuda, hay momentos que los recordé cuando vi el video. De algunos ya ni me acordaba. A mí nunca se me hubiera ocurrido grabar la evolución de la talla, fue una casualidad maravillosa.

El motivo de escribir el libro "CRISTO DEL AMOR Y EL PERDÓN" EL CÓMO Y EL PORQUÉ4.

Surgió en la exposición que hizo la Cofradía en 2017, en el claustro del Seminario, con motivo de los 25 años de sacar a hombros nuestro paso titular, LA ENTRADA DE JESÚS EN JERUSALÉN. Algunos miembros de la junta de hermanos, me dijeron que fuera pensando en escribir algo, para los 25 años del Cristo, pues sería tres años más tarde. Entonces empecé a recopilar, dibujos, fotografías, video, artículos que se editaron en Excelsior, y otros recuerdos.

El volver a revivir aquellos momentos, me costó un poco al principio, pero después fluían en mí memoria como un manantial, en parte gracias al video. Por cierto, de las tres horas y media aproximadamente que tengo en vídeo, se hizo un resumen de quince minutos en un DVD que acompaña al libro. En este comento secuencias del mencionado video, por eso quise que lo pueda contrastar quien lea el libro.

También quise reseñar varios aspectos, como por ejemplo: un poco de historia, la idea del proyecto, la madera, el diseño del Cristo, los modelos, los preparativos antes de empezar, los tres talleres, video, la escultura, cronología y anécdotas, algunos detalles curiosos, la estructura metálica, la calefacción, encantos y desencantos.

El prólogo es de Alejandro Cuervo, abogado, cofrade y amigo.

También se incluye un epílogo de Pedro Martínez, carta que me envió desde Córdoba donde vive, y que a mis hijos les pareció interesante exponerla.

Incluyo un anexo documental, con varios artículos de la revista parroquial Excelsior de aquella época. Más que nada para que sigan un poco la cronología, y lo que se pensaba y decía en aquellos años. Así como la copia del documento que firmamos, el párroco, el hermano mayor de la Cofradía y yo, en este documento redactado por Alejandro Cuervo, a petición mía. Este documento, pretende establecer ad eternum las condiciones y reglas por las que ha de regirse tanto la inclusión de la Imagen del "Cristo del Amor y el Perdón" en el patrimonio de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, como su exposición para el culto en la Iglesia parroquial De San Pedro de Rectivía. Al estar incluido en el libro5, todos los cofrades y demás personas tienen acceso a este documento, si no fuera así, solamente sabrían de él, la Cofradía y la parroquia.

Me han hecho muchas preguntas respecto al Cristo.

Una de ellas es ¿porqué le había puesto cuatro clavos?

La Biblia dice que no le quebraron ningún hueso. No creo que los sayones que clavaron a Jesús, tuvieran la delicadeza de poner un pie encima del otro y buscar la manera de no romperle nada. Algunos pensamos que es cuestión de estética el poner un pie encima del otro, porque visualmente quede mejor. En este sentido, pienso que todas las opiniones son respetables.


También me han preguntado ¿porqué los clavos están en las muñecas?

Según estudios hechos por expertos estudiosos del tema, algunos de ellos médicos, si lo hubiesen clavado en las manos, estas se rasgarían en menos de diez minutos con su propio peso, una posibilidad es que estuviera atado, pero según la <, en ningún sitio dice que estuviera atado, por eso somos muchos los que pensamos que lo clavaron en las muñecas, entre el cúbito y el radio.


Otra pregunta que me han hecho es ¿porqué no tiene signos de martirio?

Cuando me planteé hacer una Imagen de Jesús crucificado, lógicamente lo medité mucho, aparte de leer la Biblia que fue la base principal, leía otros libros y artículos que hablaban del tema, y hubo un libro que me gustó muchísimo, es de Ángel Aroca Lara, se trata de "El Crucificado en la imaginería andaluza". En él hace un estudio detallado de la crucifixión, analizando cada uno de los elementos de la representación, como son los clavos, la cruz, la corona de espinas o el paño de pureza, pero sobre todo hay una frase en el libro que me llamó la atención, porque la comparto totalmente, la frase es: LA IMAGEN DE CRISTO CRUCIFICADO DEBE SER MENOS HUMANA Y MÁS DE TEJAS ARRIBA, es decir más divina.

Desde el primer momento, no quería hacer un Cristo tan dramático como estamos acostumbrados a ver, del estilo de la escuela de Gregorio Fernández sin ir más lejos. Yo quería representar a un Cristo que no nos diera miedo ni lástima, al contrario, prefería representarlo en el momento de decirle, "PADRE perdónalos porque no saben lo que hacen". Pero a su vez quería que diera la impresión que se dirige a todos los que le miran, y que transmitiera paz y sosiego. No sabía si sería capaz de representar esto. Si he conseguido que a alguien le conmueva y le de paz, me doy por satisfecho.

Con el pasar de los años, se ha convertido en una Imagen que la gente quiere ver en procesión, algo que sinceramente no pensé al comienzo del proyecto. Para mí es una gran satisfacción, ver las caras de la gente cuando vas debajo del trono pujando.

Afortunadamente ahora, después de treinta años, también en la Iglesia se puede ver dignamente, porque hasta ahora la iluminación daba pena. No se le ha tratado bien, ni con la calefacción al principio, cuando se encendió antes de hacer el cambio a los extremos, ni tampoco con las luces, y menos con el calor que pasa por la vidriera en verano. Esto último es lo que más me ha preocupado siempre. Aunque ha llevado ya varios chapuzones en procesión, a la Imagen le afecta menos que al resto, el trono, almohadillas, trajes y capas. Realmente casi no me creo, que no se haya rajado la madera, con el calor que desprende la vidriera en verano después de 30 años. Está claro que la madera es buena, pero tampoco debemos confiarnos. La Cruz al ser de pino, se ha rajado alguna vez, porque es madera blanda.

Tengo que agradecer a todos los miembros, que dirigían la Cofradía en aquel entonces, por confiar en mí, sin tener ninguna experiencia al respecto. Porque no es lo mismo, tallar en tabla, sea en alto o bajo relieve, que ponerse a tallar un Crucificado de dos metros. Por mí parte fue una osadía que salió bien, pero también pudo ser un fracaso. Aunque tengo que decir en mí defensa, que no soy persona que se venga abajo fácilmente, siempre me gustaron los retos en el trabajo. Yo soy partidario de la frase: "lo difícil lo hago enseguida, lo imposible tardo un poco más". Esta es una frase famosa ya hecha que siempre me gustó.

Tengo la satisfacción de haber disfrutado con mí profesión, desde siempre, he hecho todo tipo de trabajos, sencillos y complicados, pero con los que más disfrutaba, son los que me hacían pensar la forma de resolverlos. Repetir un trabajo que ya hice, me aburre.

He tenido buenos momentos, pero también los he tenido muy malos, los peores fueron en septiembre de 1997 cuando estábamos haciendo el Hotel AsturPlaza. Comprobando las medidas de la cubierta de madera y cristal del patio, me apoyé en la barandilla de seguridad, o eso creía yo, que era de seguridad, y caí al vacío agarrado a la barandilla, fue una trampa, estaba suelta, a más de 5 metros de altura, y caí entre las piedras de contrapeso de la grúa, rompí el calcáneo en cuatro trozos y afortunadamente solo tuve una fisura en la quinta vértebra, digo afortunadamente, porque al darme el golpe y ser consciente de lo que había pasado, lo primero que miré, era si movía los pies, otros no han tenido tanta suerte y se han matado, o han quedado parapléjicos. Fueron tres meses, sujeta la espalda con una faja que no me dejaba mover, y dos años en los que no podía apoyar el pie sin dolor, al final me operaron en agosto de 1999. El traumatólogo que me operó, me aconsejó que me olvidara de pujar pasos en Semana Santa, y me alejara de los pendones, por lo menos durante 8 o 10 años, si no quería pagarlo en la vejez. Me costo apartarme de una cosa y otra, pero no me arrepiento. Después de esos años, volví a pujar el pendón y el paso, de momento no me he resentido. En los últimos años he dejado de pujar el paso a mí pesar, por otros motivos, es por culpa del asma y la irritación que me produce en los bronquios el incienso, al ir los incensarios delante del paso, y el abuso que hacen de ello, yo que voy de los primeros, lo paso fatal, no solo durante la procesión, esa irritación se me queda en los bronquios y me dura bastante tiempo.

Es de agradecer todo lo que se ha ido formando alrededor del Cristo, entre otras cosas porque han ido surgiendo espontáneamente.

El triduo, el himno, la cantata, poemas, el acto de recogida el Martes Santo a la llegada a la Iglesia, algo que se ha convertido en multitudinario. El haberlo escogido como cartel el año 1995 cuando salió por primera vez, y también que fuera elegido en 2020 por sus 25 años, año que nos quedará en el recuerdo por culpa del COVID-19. Este año también un grupo filatélico de la ciudad, decidió sacar unos sellos y sobres para conmemorarlo. La idea de ellos era sellar unos sobres el 19 de marzo, día de la bendición y otros el Martes Santo, día que sale en procesión, como coincidió que en esas fechas estuvimos confinados no se pudieron sellar. Se sellaron en esas fechas, pero un año más tarde.

Supongo que os habréis fijado que el año pasado puse la paloma por encima de la vidriera y el Cristo, esto era algo que tenía que hacer y que le debía a la memoria de los hermanos D. Bernardo y D. Hortensio Velado Graña. A ellos les presenté antes que a nadie, el proyecto de las manos que representan al PADRE ofreciendo al HIJO, a ellos les gusto el proyecto y mí atrevimiento por realizar algo así, porque nadie lo había hecho, ellos me aconsejaron que la paloma tenía que estar presente en la parte de arriba, de esta forma quedaría representada la Santísima Trinidad. A estos hermanos solía recurrir para pedirles consejo en temas de trabajo relacionados con la Iglesia. Siempre estarán en mí memoria, les debo mucho, nos pasábamos horas hablando cada vez que iba a verlos. Eran libros abiertos.

Gracias por haberme escuchado. Espero no haberles cansado.

Si alguien quiere hacer alguna pregunta, estoy a su disposición.

Rectivía, 15 de noviembre de 2025

Enrique Morán Gómez

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CRISTO DEL AMOR Y EL PERDÓN, EL CÓMO Y EL PORQUÉ, Enrique Morán, MSEdiciones. ISBN: 978-84-120167-2-7