Por Fuentencalada se conoce lo mismo la fuente, que el cruce de las carreteras del Val y la de Santiagomillas, y la antigua venta, llamada también Venta del Clavo.

Foto Jrf, Julio2005

1La circunstancia de haber sido el manantial de la Fuente-Encalada el de que se surtió Astorga desde tiempo inmemorial, conduciéndola los aguadores en sus modestas recuas de pollinas, hace que el tributemos merecido recuerdo, dando aquí una somera noticia del edificio que alberga dicho manantial. La obra data del año 1674. según consta de la inscripción contenida en una piedra colocada en la pared del costado derecho que, además contiene las armas de la Ciudad. La obra frontal, a cuyo pié se hallan los cuatro caños que dan salida al agua del depósito y manantial, fue reformada y adornada por el Municipio en el pasado siglo (año de 1788) indicándolo así el contenido de una lápida pulimentada en la que se lee lo siguiente:

«HUNC FONTEM LABEFACTUM SENATUS ASTURIENSIS
PROPRIIS SUMPTIBUS RESTITUIT ET ORNAVIT ANNO
DOMINI MDCCLXXXVIII»

La carretera que a ella conduce desde el arrabal de Rectivía fue hecha en tiempo y a expensas del Obispo Iltmo. Sr. D. Juan Manuel Merino Lumbreras en 1770.

El clavo de una herradura2

Porque un herrador inhábil
no supo dejar un clavo
bien seguro a la herradura
de un deleitoso caballo,
en lo recio del combate
quedó el alazán descalzo,
rezagásele gran trecho
y hubieron de abandonarle.

Acudir a pie quiso el jefe
Que del alazán era amo,
no pudo andar con las armas
y se sentó fatigado.
entonces, los enemigos,
viéndole sólo en el campo,
cercáronle con presura,
mañosos le aprisionaron.

Preso el general, dispersos
se vieron ir los soldados
por las columnas contrarias
por donde les plugo entrar.

Las plazas se les abrieron,
los pueblos prestaron paz,
y hasta el reino, entonces libre,
quedó para siempre esclavo.

Oh, cuántas calamidades
sobrevinieron, y cuántos
desastres se ocasionaron
por los injustos tiranos.

Y fue causa un ignorante,
que por él se perdió el clavo,
por el clavo, la herradura,
por la herradura, un caballo.

Por el caballo perdióse
un jefe, brioso y preclaro.

Por el jefe, la batalla,
por la batalla, un estado.

Los que de faltas pequeñas
os burláis o no hacéis caso,
ved aquí hasta dónde pueden
leves faltas arrrastraros.

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1 Rodríguez, Matías. Historia de Astorga, página 512.

2 Martínez, Martín. Vocabulario, costumbres y paisajes agrarios en la Ribera del Orbigo, página 90.