Situada en la zona Maragatería, se inicia en la ctra. Madrid-Coruña y enlaza con la ctra. de Santa Colomba, formando parte del Camino de Santiago.
De finales del s.XV hay documentación de que en esta calle se encontraba la capilla Los Mártires según nos dice D. Julián Barrio.
Los mártires que aquí se honraban, eran San Fabián, y San Sebastián.
Colaboraciones y reseñas.
D. Martín Martínez, periodista y escritor.
En este intermitente recorrido por nuestras calles, les proponemos hoy un paseo jacobeo, enfilando nuestros pasos hacia Maragatería por el camino que nos conduce hasta la ermita del Ecce Homo; antes está la zona del hospital de San Lázaro, donde recibían acogida los peregrinos afectados de enfermedades contagiosas. El tramo inicial de la actual carretera de Santa Colomba, es la calle de Los Mártires; advocación que proliferó durante la Edad Media, dedicada a los mártires San Fabián y San Sebastián; el primero de ellos, papa durante trece años, fue decapitado por el emperador Decio, y el segundo bien conocida su muerte a flechazos, por Diocleciano, a cuyo ejército pertenecía. Hace unos días, el 20 de enero, se celebra su fiesta.
La actual calle, que por aquellas fechas sería casi un despoblado, adoptó tal denominación porque allí se asentó, en fecha no conocida, una capilla dedicada a estos santos mártires. Todavía en el año 1736 se cita esta capilla cuando el monasterio de Santa Clara hace foro de una huerta que está junto a la ermita de los Santos mártires, en el arrabal de Rectivía. Ángel Sanromán, Augusto Quintana y Goyita Cavero, tres estudiosos de hospitales y cofradías, nos van a servir de lazarillos para confeccionar estas líneas divulgativas con las que, solamente, intentaremos orientar a quienes estén interesados el saber el por qué de los nombres de nuestras calles, si es que no lo saben. En este caso, esa capilla dedicada a Los Mártires, por una cofradía con este nombre, ha sido la causa.
La cofradía se presenta como una de las más importantes de nuestra ciudad, aunque documentada tardíamente, pues no aparece citada hasta 1468. Sin embargo, en buena lógica hemos de darle bastante más antigüedad, pues en esta época la encontramos muy pujante. Tal es así que en el último tercio del siglo XV, absorbe a otras tres cofradías astorganas, dependientes de otros tantos gremios; acabó, pues, siendo una cofradía gremial, la que inicialmente nació devocional. En primer lugar, y no se sigue la relación temporal, se une a ella la cofradía de San Adrián, fundada por el gremio de cardadores, llamados también “pelaires”, de fuerte raigambre en Astorga y en San Justo. La capilla de San Adrián -ya se anotó al escribir de la calle del Carmen- ocupaba lo que es hoy jardín del obispado; se arruinó en 1873 y en 1878 se derribó anexionando el solar al Seminario.
Incorpora otra cofradía importante, la del gremio de los zapateros, que tenía como patrono a San Martín; contaba con un hospital en la actual calle del Corregidor Costilla. Así mismo la cofradía de Los Mártires absorbe la de Santiago; era ésta la de los pelliteros, gremio fuerte que confeccionaba pellejos, odres o botas; tenía su capilla en la Caleya Yerma (Santiago) y poseía, también, un hospital para atender a sus cofrades y peregrinos.
El paso viernes comentábamos la temprana vocación mercantil de la plaza de San Julián; pues allí, en 1306, esta cofradía de pelliteros tenía sus puestos de venta; el gremio abonaba a la parroquia 12 maravedises por el uso de los soportales.
El caso es que la cofradía de Los Mártires fue absorbiendo, una tras otra, a las tres citadas, lo que nos corrobora la importancia que la misma tenía. Además, se hacía cargo de los hospitales de las absorbidas, hasta el punto que en algún tiempo dispuso, al menos, de tres hospitales simultáneamente: el propio que se situaba en la calle Redecilla (García Prieto), el de San Martín y el de Santiago cuyo localización es dudosa aún. Todavía, hubo tiempo en el que se hizo cargo del hospital de Sancha Pérez, en Valdeviejas.
Que la cofradía de los Mártires era de las principales de la ciudad, nos queda patente con esas sucesivas adsorciones. Demostrando ese liderato fue la principal promotora, en el siglo XVI, de la fusión de las más importantes cofradías existentes, con el fin de conseguir más fuerza institucional y económica, y poder prestar mejores servicios. Así nació la Cofradía de Las Cinco Llagas. De esa primacía y liderazgo puede ser una buena muestra lo acaecido en el año 1549; las relaciones de las cofradías eran más que tirantes con el obispo Avellaneda, a quien negaban obediencia por ser laicas. La reunión de las cofradías en la que deciden no aceptar imposiciones eclesiásticas se celebra en la sede de Los Mártires. De la cofradía y su capilla se conserva, solamente, esta memoria, la de la calle.
(El Faro Astorgano, 26-I-2001)
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Publicado por el Centro de Iniciativas Turísticas de Astorga en el 2004, en el libro Calles de nuestra Astorga, recopilatorio de artículos de D. Martín Martínez Martínez.