Es la entrada central al barrio e inicia nuestro tramo del Camino de Santiago.

En ella se inician las calles Húsar Tiburcio y Alcalde Pineda que delimitan la parroquia de San Pedro de la de Santa Marta, y también parten las calles San Pedro y del Sol.

Esta plaza se llamó Plaza de Puerta Obispo, pasó a ser plaza de Primo de Rivera, después Plazuela de Esteban Carro Celada, y, finalmente en el 2007, Escritores Carro Celada, en homenaje a los dos hermanos Esteban y José Antonio.

Esteban y José Antonio son los hermanos a los que hace referencia la plaza, que fue lugar de sus juegos infantiles puesto que nacieron en las proximidades de la misma.

D. Esteban Carro Celada, nació en Astorga en 1929 y murió en 1974.

Sacerdote y profesor de literatura, fue fundador y el primer director de la radio local COPE Astorga.

Tiene publicadas las siguientes obras:

D. José Antonio Carro Celada, al igual que su hermano sacerdote y escritor, fue director de la revista Ecclesia durante veinte años.

Colaboraciones y reseñas.

D. Martín Martínez, periodista y escritor, se congratula, de esta forma, del acuerdo del pleno municipal del 19 de octubre de 1993.

La plaza de Esteban Carro, este pobre escribidor la recibe con la más sincera alegría y con cariño inmenso; porque lo poco que uno sabe -no por lo mucho que enseñaba Esteban, sino por demérito del alumno- se lo debe a él. Por eso acojo con alegría de castañuela maragata esta nominación y me gustaría repicar Sardinera y Pascualejas, a las que tanto quería él, para expresar la alegría.

Nacía Esteban en las inmediaciones de la ya su plaza; cerca vivió; en ella tuvo sus juegos niños y adolescentes; cada día la pasaba y repasaba, y en ella pervive su figura inquieta de horizontes sin límites. De Esteban podría llenar páginas del periódico, como él las llenaba en los antecesores a este; podría contar de él mil y una anéctotas como escritor, como periodista, como cura. De sus prisas, las muchas prisas para bajar a San Andres, donde su carisma había calado hondo entre los jóvenes feligreses. De la sintonía, careta que anunciaba en Radio Popular su comentario al que, casi siempre, le faltaban las dos últimas líneas; de las madrugadas en blanco al cambio de estaciones, para cambiar más las cabeceras que el contenido de los programas, pues ya entonces lo decía él: en la radio está todo inventado; de los paseos nocturnos por el Puente del Passo Honroso cuyos miliarios, indefectiblemnte, nos servirían de mingitorios clandestinos, mientras él, exultante, con la luna en lo alto, se sumergía en épocas medievales dándose un baño histórico sobre los alomados pretiles del puente, a la vez que las aguas devolvían la palidez de la luna la escasa media docena de locos que en la madrugada buscábamos el relente de las choperas.

Podría escribir de las batallas perdidas con los obispos y ministros, o de las victorias de su pluma, de los libros, de los premios y de sus afanes literarios, de su ansia por saber todo y abarcarlo todo; porque Esteban era una máquina a punto, siempre engrasada y siempre dispuesta, devorador de cuartillas en las que iba dejando su impronta literaria con una capacidad de trabajo poco común. Y, sobre todo, era un hombre al que nunca se le agotaba la capacidad de asombro, como si en su madura cabeza perviviera incólume el niño astorgano, hijo de un maestro ebanista, él mismo tallador de las letras. Si era devorador de cuartillas, también lo era de libros y periódicos, de prospectos y recetas, de hojas sueltas y volanderas; no dejaba nada sin leer porque sabía que leyendo todo se aprendía un poco; el aprendió y aprendió mucho.

Como un gran niño, que de niño tenía el alma, también devoraba duldes, quilos de caramelos, pastas las que hubiere, pasteles lo que cuadraren; y a falta de ellos un terrón de azúcar era el regalo que apreciaba sobremanera. De duce se hizo algunas veces y las "moscas" se lo comieron.

A Esteban, compañero, amigo y maestro Astorga le dedica una plaza; justamente, como ha dicho su hermano José Antonio, la "plazuela" que si bien llevaba el nombre de un general, nadie se acordaba de ello; la plazuela que fue testigo de su infancia.

(El Faro Astorgano 5-XI-1993)

Publicado por el Centro de Iniciativas Turísticas de Astorga en el 2004, en el libro Calles de nuestra Astorga, recopilatorio de artículos de D. Martín Martínez Martínez.

El número 151 de la Revista Excelsior de julio de 1994, reproduce un recorte de prensa publicado con motivo del cambio denombre de esta plaza en un acto celebrado el día 2 de julio.

El nombre del escritor fallecido sustituye al de Primo de Rivera

La plaza de Esteban Carro fue rebautizada en un acto ciudadano y sencillo.

Con dos breves alocuciones, de Juan José Alonso Perandones, el alcalde de Astorga, y el hermano de Esteban Carro Celada, José Antonio, quedó impuesto el nombre de “Esteban Carro Celada, escritor” a la que hasta ahora era plaza de Primo de Rivera, en la zona de Puerta Obispo.

En el acto celebrado el pasado sábado por la tarde se procuró huir en la medida de lo posible del protocolo, aunque ello no evitó que un grupo de mas de doscientos astorganos se congregase en torno al descubrimiento de esta placa. Tanto los breves parlamentos del Alcalde y de José Antonio Carro, periodista como su difunto y homenajeado hermano, como la interpretación del himno “Los Sitios de Astorga” a cargo de la banda municipal, se redujeron a unos escasos quince minutos pasados los cuales se dio por finalizada esta parte del acto.

La segunda parte estaba programada con un concierto en la Biblioteca municipal a cargo de la misma formación musical.

En la presentación que realizó el Alcalde, a modo de justificación de esta imposición de nombre se resaltó la figura de Esteban Carro Celada. Su faceta como escritor y periodista, que marcó un hito desde la dirección de “Dia 7” y desde sus colaboraciones en la prensa local (por entonces “La Luz de Astorga”), pero sobre todo desde su papel de primer responsable de la emisora de Radio Popular de Astorga, fue puesta de manifiesto por Perandones. Al tiempo resaltó el hecho de que de su pluma hubieran salido los retratos más fieles y vigorosos de una Astorga cotidiana y sumergida en un día a día que hoy ya se mira con cierta nostalgia.

José Antonio Carro sucedió al Alcalde en el uso de la palabra, realizando un brevísimo parlamento de agradecimiento en nombre de la familia por el reconocimiento que la ciudad demostraba para con su hermano. En la alocución de José Antonio Carro, hubo una lectura casi emocionada de un fragmento de uno de los espacios “Buenas noches, Astorga” que desde la emisora de Radio Popular Esteban Carro hacía llegar todos los días a la ciudad. El pasaje de “Buenas noches Astorga” era una pincelada que retrataba la plaza a la que ahora se ha puesto su nombre repasando todos y cada unos de sus rincones con sus establecimientos y personajes típicos y se emitió el año antes de su fallecimiento en un accidente de circulación en Hospital de Orbigo.

En este acto hubo miembros del equipo de gobierno de la corporación municipal además de familiares y amigos que trataron a Esteban Carro. Una de estas presencias notables fue la de el poeta villafranquino Antonio Pereira.

El número 18 de la Revista Excelsior de abril de 1995, D. Fernando Alonso Barrio hace la siguiente descripción de la plaza:

Rectivía era en los años 30 un barrio donde nos conocíamos todos, dado el número bajo de vecinos, en su mayoría agricultores.

Gozaba este barrio, como hoy día, de cuatro plazas, polvorientas en verano y barrosas y nevadas en invierno, llamadas San Juan, El Mesón y plaza de Primo de Rivera; esta última, a la cual me voy a referir, también es conocida por plaza de Puerta Obispo, dada su geografía central.

Era esta plaza un importante centro para el barrio y la ciudad. Aquí acampaban, entre otros, carboneros y urceros que surtía a las amas de casa de carbón de brezo y urces, para soportar aquellos crudos inviernos de 10 y 15 grados bajo cero.

También se concentraban en la plaza nobles y duras juventudes del barrio deseosas de patalear y recrearse en aquellos juegos de “guardia y ladrones”, “futbol”, “el galopo” ... entre otros.

Estos muchachos eran conocidos en su mayoría por sus apellidos o frecuentemente por “moteras”, como “los Alonso”, “los Barrientos”, o “los de Barrio”, como mi hermano y yo.

Había además en dicha plaza un renombrado y bajito confitero llamado Tomás Reymóndez, a quien tanto hiciéramos sufrir al romper los cristales de su puerta con nuestro balón de reglamento de 40 reales. Recuerdo también los inocentes balonazos que sobre aquel fielato de madera iban a parar repetidas veces, cuyos consumeros Manuel “el Chindón” y Tomás “el Cojo” estaban amenazados por estas inocentes jugarretas.

Y entre mis recuerdos está el popularísimo ciego, llamado dada su condición “Evencio el Ciego”, que residía en el Asilo y tenía por costumbre levantar la cabeza cual estandarte. Pasaba por aquel paraje el mencionado ciego, cuando en un descuido nuestro balón paró en su cacha, que era a la vez guía y vara milagrosa. En este instante, nuestro balón se desinfló y de la boca del ciego se oyó una exclamación: “¡Oh Dios, mi promesa se ha cumplido!”.

Desde entonces, cuando Evencio pasaba por dicha Plaza, el balón se detenía por respeto, no solamente al ciego, sino a la malograda cacha.

28 de octubre de 1993. El pleno del Ayuntamiento aprobó el nombre de Esteban Carro Celada para esta plaza.

El día 7 de julio del siguiente año, se celebró un sencillo acto con motivo del cambio de nombre, tal y como queda reseñado anteriormente.

A finales del 2002, algunas vecinas de la zona sugirieron que se podía solicitar al Ayto. el adorno de los barrios para las fiestas navideñas, y que el abeto de su plaza, se prestaba a ello. Hasta estaban dispuestas a decorarlo ellas mismas, si se les concedía el permiso. De esta forma se inicio una solicitud de decoración navideña, que ha ido mejorando año tras año.

A primeros de noviembre de 2006 la plaza fue reasfaltada parcialmente.

El pleno del Ayuntamiento de Astorga en su reunión del 28 de marzo de 2007 acordó por unanimidad el cambio de denominación de la plaza por el de Plazuela Escritores Carro celada.

El 27 de abril de ese mismo año, el Ayuntamiento y la población de Astorga homenajearon al que fue director de Ecclesia durante casi veinte años, José Antonio Carro Celada que falleció en Julio de 2005.

En primer lugar, se le dedicó una plaza arbolada en las proximidades de su vivienda familiar y figurando en la placa su nombre y el de su hermano Esteban, ambos astorganos, sacerdotes y escritores.

A continuación, en el salón de sesiones del Ayuntamiento, se hizo entrega a su hermana Sagrario de un pergamino con el nombramiento de Hijo Adoptivo a título postumo. La decisión de tal homenaje había sido tomada por unanimidad del Concejo.

Como colofón del acto, varios conocedores de la figura y de la obra literaria y poética de Carro Celada trazaron una sentida y docta evocación analizando los diversos aspectos de su personalidad y producción. En esta tarea, y con el salón y sus cercanías repletos de público, tomaron la palabra D. Martín Martínez, cronista oficial de Astorga, D. Andrés Martínez Oria, catedrático de lengua y literatura, D. Isidro Martínez Rodríguez, director de “El Faro de Astorga”, D. Eloy Rubio, profesor de enseñanza secundaria, D. Joaquín L. Ortega, antiguo director de Ecclesia y el Alcalde de Astorga, D. Juan José Perandones, promotor del homenaje al frente de todos los ediles del Ayuntamiento astorgano.